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INDEPENDENCIA FINANCIERA INVERSIÓN

La importancia de la diversificación

La diversificación es sumamente importante cuando estamos invirtiendo y nosotros (las personas que intentamos sacar una rentabilidad a nuestros ahorros) somos una pulga al lado de los inversores con letras mayúsculas. Por una simple razón, la información a nosotros nos llega tarde y distorsionada. Nuestra capacidad de reacción es menor porque no trabajamos 24 horas al día mirando la evolución del mercado. Por eso es difícil que las personas normales y corrientes veamos antes de nadie el caballo ganador desde lejos.

Sigamos con el ejemplo de una carrera de caballos. Habrá gente muy vinculada al mundo de los caballos que sabrá exactamente lo que ha comido en el último año cada uno de los caballos, lo que han dormido, las lesiones que han tenido, las horas que han entrenado, etc. saben cada detalle porque se dedican a ello. Nosotros, al salir de nuestros trabajos nos hemos informado, pero como mucho sabremos qué caballos han ganado las últimas carreras, si alguno ha tenido una lesión tan grave como para que salga en la prensa (de las lesiones pequeñas ni enterarnos), etc. Cuando vayamos a apostar en la carrera seremos los que menos información tenemos, así que no nos queda otra que apostar a un montón de caballos para que alguno de los que hemos comprado quede entre los tres primeros.

Ejemplo de una cartera diversificada

La diversificación no es nada nuevo, de hecho el libro judío del Talmud en el siglo III ya lo menciona de una manera muy simple, «una persona debería tratar de dividir su dinero en tres: un tercio en tierras, un tercio en negocios y un tercio en la mano».

regla judía de los tres tercios para dividir el dinero
Regla tres tercios (Imagen de Deedster)

La interpretación que se hace es la siguiente: las tierras en aquel entonces eran una inversión segura que no bajaba de valor pero tenía poco rendimiento, el negocio tiene un alto rendimiento pero se asume un mayor riesgo y siempre hay que tener dinero disponible para gastos inesperados.

Si lo aplicamos a la vida de hoy, directamente sin pararnos a pensar en los porcentajes tendríamos:

  • un tercio de nuestros bienes tienes que estar en tierras, inmuebles (no vale la casa en la que vivimos, eso no es una inversión, es un gasto porque la necesitamos para vivir), deuda pública, etc. cosas que renten poco pero que tengan poco riesgo.
  • un tercio estaría invertido en acciones, fondos de inversión, ETFs o valores similares. O tal vez también podamos invertirlo en montar un negocio. Todo esto puede rentarnos mucho pero también puede perderse.
  • otro tercio será dinero que tengamos a mano en depósitos bancarios o cuentas similares de las que podamos echar mano ahora.

Los porcentajes tal vez ya no sean válidos pero algo tan antiguo debería cogerse como orientación para saber si alguna de las patas y nos cojea, empezando por si somos capaces de tener ahorros…

La diversificación infinita

Imaginemos que ya tienes la regla de los tres tercios cubierta con: una plaza de garaje que alquilas, unas acciones de una empresa concreta en la bolsa y dinero a mano. Ahorras más dinero y quieres sumar o comprar algo más a cada uno de tus tres tercios.

Entonces empiezas a analizar el mercado inmobiliario y piensas que comprar otra plaza de garaje en un barrio determinado es concentrarse demasiado y decides comprar un piso para alquilar en otro barrio diferente. La siguiente vez que pienses incrementar tus posiciones en «tierras» igual piensas que otro piso en tu ciudad es arriesgado y decides que es mejor comprar algo en otra ciudad, en otro país y así infinito. Existen fondos que invierten tu dinero de esta manera pero creo que ya se aleja un poco de la imagen que tenían los judíos de lo que era invertir en tierras.

Y te pasa lo mismo cuando vas a comprar más acciones, quieres comprar acciones de tu país pero en otro sector (querrás tener empresas energéticas, bancarias, automovilísticas, etc.) y luego empresas de otros países, de otros continentes y como se hará inmanejable comprarás fondos de inversión y ETFs que diversifiquen por ti alrededor de todo el mundo.

El consejo de tu vecina

Vecino, si ni siquiera tienes dinero ahorrado empieza a ahorrar. Y cuando ya tengas algo ponlo en marcha al menos con la regla de los tres tercios judía, o investiga y aprende más de cómo diversificar tu dinero.

Personalmente pienso que a nosotros los trabajadores que estamos intentando ser rentistas o que nuestros ahorros no se pudran en una cuenta bancaria y vayan perdiendo valor cada año, no nos queda más remedio que diversificar. Lo que no sé muy bien es donde poner el final de la diversificación infinita. Algún día vecino te contaré como tengo yo organizada mi cartera y en qué porcentajes más o menos.

Pero acuérdate que sólo soy una simple vecina dándote un consejo en mitad del portal, tú tienes que informarte y hacer lo que creas más conveniente para ti.