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AHORRO INDEPENDENCIA FINANCIERA

Ni derrochar ni tacañear

El equilibrio entre gastar y ahorrar es fácil y complicado a la vez. No hay que irse a ninguno de los extremos, ni derrochar ni tacañear para mí es muy importante para disfrutar de la vida en cualquier circunstancia. En esta entrada vamos a intentar analizarlo.

Si catalogamos a las personas en base a lo que hacen con sus ingresos, nos saldrían un montón de tipos de personas. Pero si lo simplificamos mucho, yo creo que más o menos nos encontraríamos con estos tres perfiles que describo a continuación.

Los que se endeudan para gastar

Estos son los que se gastan todo lo que tienen y lo que no tienen. Es decir, que piden préstamos bancarios incluso para cosas que no son necesarias. Piden préstamos por ejemplo para irse de vacaciones.

Meto en este grupo incluso a los que piden un préstamo para comprarse un coche porque siempre puedes comprarte un coche más barato, no hay ninguna obligación de comprarse un coche nuevo.

También meto en este grupo a aquellos que piden una hipoteca para comprarse una casa que está muy por encima de sus posibilidades, podrían comprarse una más barata aunque no sea tan estupenda.

la deuda se comerá todo tu dinero y te hará ser un exclavo que nunca conseguirá ser libre e independiente
Si estás endeudado serás esclavo de por vida del dinero que debes (imagen de Rilsonav)

Los que se gastan todo lo que tienen

Los que se gastan todo lo que tienen. Estos han pedido una hipoteca acorde con sus ingresos o ni siquiera tienen hipoteca. No piden préstamos bancarios, pero se gastan casi todo lo que ingresan por su trabajo. A final de mes están ya bajo mínimos esperando ansiosos la siguiente nómina.

Están libres de deudas o sólo tienen una pequeña hipoteca, pero van mes a mes gastando todo lo que ganan con su trabajo. No están preparados para sufrir ningún percance porque no tienen dinero ahorrado.

Los que gastan en su justa medida

Los de ni tanto ni tan calvo. Estos puede que tengan o no hipoteca, e incluso puede que tengan algún préstamo que les conviene por algún motivo, pero siempre destinan una parte de sus ingresos a ahorrar.

Esta es la opción que tomé yo. Este grupo ahorra pero no lo ahorra todo. También utiliza dinero para disfrutar, para darse algún capricho de vez en cuando. Valoran el dinero y lo que cuesta ganarlo pero también saben disfrutarlo.

Por supuesto, yo respeto profundamente a todos los grupos y respeto muchísimo las decisiones y motivaciones que les han llevado a pertenecer a cada uno de ellos. En mi caso decidí tomar esta calle del medio, es decir, ni tanto ni tan calvo.

Los que lo ahorran absolutamente todo

Los que lo ahorran todo, son los ávaros de toda la vida. Estos puede que tengan también una hipoteca e incluso algún puede que también algún préstamo porque les conviene. Pero el resto lo ahorran todo. Viven bastante miserablemente, no gastan absolutamente nada.

Un par de ejemplos

Pongamos primero el caso hipotético del huraño que no gasta nada y lo ahorra todo. Imaginemos que le va todo genial y decide jubilarse a los 40 años porque ha ahorrado sin descanso desde los 20 y se lo merece. Ha llegado a conseguir la tan ansiada independencia financiera.

Por supuesto que se lo merece, pero y si a los 41 le pasa una desgracia y se muere, ¿le habrá merecido tanto la pena entonces? Dejará una buena herencia a unos hijos jóvenes… pero si sus hijos fuesen de los que se lo gastan todo o peor si sus hijos se juntan con una pareja que se lo gasta todo entonces mejor que no se levanten de la tumba porque se morirían dos veces. Ahorrarlo todo te puede salir muy bien o muy mal.

En el otro caso, están los dos casos que se lo gastan todo. El caso del que se gasta todo lo que tiene y también el caso del que se gasta incluso lo que no tiene. Estos no se van a poder jubilar a los 40, pero si a los 41 les pasa una desgracia y se mueren entonces les habría merecido la pena gastárselo todo, se supone que habrán disfrutado muchísimo de coches caros y viajes impresionantes. En este caso los que no se reirían tanto tal vez fuesen los herederos. A este grupo lo peor que le puede pasar es que sigan viviendo muchos años, la deuda se les vaya acumulando y cada vez se vean más y más ahogados y no sepan como salir. Seguramente llegarán a mayores deseando haber ahorrado un poco más cuando fueron jóvenes.

El consejo de tu vecina

Por último, querido vecino, te recomiendo que abraces el grupo al que yo pertenezco. No vivirás agobiado todos los últimos días de mes, disfrutarás del dinero (te recomiendo sobre todo gastarlo en experiencias por encima de cosas) y tendrás algo de dinero ahorrado para cuando llegue tu jubilación, para cogerte una excedencia en el trabajo o cualquier cosa que necesites. Pero como siempre digo, quién soy yo para dar consejos, tan sólo soy una simple vecina.

Para que no te pierdas

Si has caído en esta entrada por casualidad y quieres empezar a aprender desde el principio como ahorrar y como invertir, puedes hacerlo con la entrada sobre la hormiguita ahorradora.

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